Lucky Losada: “Soy flamenco las 24 horas del día”

Agradecido por haber nacido en una familia en la que el flamenco se desborda a caudales, una en donde su padre (Tito Losada), tíos y hermanos son poseedores de un gran talento y han sido fuertes pilares dentro de su desarrollo artístico. Así es Lucky Losada, quien estuvo de paso por nuestro país en el marco del espectáculo “Misa Flamenca, los gitanos le cantan a Dios”. Llevaneras.cl conversó con el artista acerca de su historia y su visión sobre el flamenco actual.

Aunque parezca curioso, Lucky Losada (Luis Fernández Salazar) dio sus primeros pasos en el flamenco bailando en la escuela Amor de Dios en Madrid a los 10 años. Por aquel entonces recibía clases de María Magdalena, pero de forma repentina decidió que lo suyo no era el baile. “¿Por qué no quieres bailar?, si el baile es muy bonito, ¿que quieres hacer ahora?”, inquirió en ese momento su padre, frente a lo cual el pequeño Luis respondió; ¡tocar la guitarra!

Fue así como, cerca de los 12 años comienza a tocar la guitarra y a participar junto a su padre y tíos, Diego y Vaky, en diversos espectáculos, asi como también en la grabación del primer disco de Tito, “Para llorar de momento”. De forma natural Lucky fue incursionando en la percusión y casi sin darse cuenta terminó transformándose en uno de los percusionistas más destacados de la escena flamenca actual.

“El primer trabajo fuera de casa fue con Antonio Canales en ‘Torero’. El percusionista de planta era Ramón Porrina, pero no pudo asistir a una grabación, así es que yo, con 15 años, fui y me atreví a tocar. Si me lo dijeran ahora, no iría, me daría mucho miedo trabajar para algo tan importante, pero la ignorancia de un niño y las ganas de querer tocar hicieron que yo estuviera ahí. Y… ¡vamos!, creo que lo hice bien porque seguí con Canales durante 10 años”.

Hablar de métodos o técnicas de toque resulta complejo para Lucky, pues su aprendizaje se dio de forma tan progresiva y espontánea, casi como un hobby, que no ha sido consciente de su estilo. “La rítmica y la forma de tocar ya la tenía, aunque utilizo más los dedos que la mano completa. Como puedes ver, tengo las manos grandes (risas), tal vez como toco guitarra de ahí viene mi forma de tocar, yo sólo estudié escuchando, viendo, trabajando y ensayando muchísimo”.

Además, comenta el artista, antes no existía una gran oferta de estudios formales como en la actualidad. “En un principio, cuando el cajón recién se introdujo en el flamenco gracias al gran maestro Paco de Lucía y Rubem Dantas, estaban Antonio Carmona, Ramón Porrina y mi tío Vaky Losada, incluso creo que él tocó antes que ellos o a la par y fue él quien influyo en mí, el que me enseño prácticamente todo”.

Pero más allá de la técnica, insiste Lucky, lo importante es tener ritmo, puesto que en materia de destrezas está todo hecho. “Todos los percusionistas que hay son muy buenos, todos dominan la técnica, pero la diferencia está en la rítmica, dado que antes los patrones eran los mismos para cada estilo”.

Y si de evolución se trata, Lucky siente que lo hace yendo “pa’trás”, porque ya no busca dar mil golpes por segundo, sino los silencios. “Me considero un músico más que un percusionista y gracias a la experiencia he descubierto lo que me gusta del flamenco es la música, el corazón que hay cuando cantan, bailan o tocan la guitarra. Me meto dentro eso, y cuando toco, si el cajón pide callarme, por que lo siento, me callo, no quiero dar más golpes para destacar”.

Flamenco 100%

Con la rítmica a flor de piel, confiesa su inagotable energía para investigar e inspirarse hasta en la más mínima conversación. “Siempre estoy pendiente de buscar cosas nuevas. Hay que alimentarse de estar en contacto con la rítmica. Yo no soy flamenco una o dos horas, lo soy las 24 horas del día. Si te fijas verás que estamos comiendo y hay uno que está haciendo la letra de un cante y te dice, mira la letra, mira esto, mira que contratiempo y así estamos todo el día”.

Es por ello, aconseja Lucky, quienes quieran dedicarse a la percusión deben escuchar y ver mucho flamenco. “No te fijes sólo en el percusionista, hazlo en la música. Por ejemplo, si toco, no me expongo para que me vean a mí sino lo que hago dentro del espectáculo. Todos personalizamos mucho cuando vemos algo, normalmente en lo que te gusta te fijas, pero hay que apreciar lo que está dentro del grupo y eso es lo que tienes que ver, por qué tocan así y realizan el trabajo de esa forma”.

Tras su paso por Chile y otros países de la Región Lucky retomará su trabajo con Tomatito, con quien trabaja hace siete años, específicamente en la grabación de su nuevo disco. Adicionalmente, continuará participando en el espectáculo “Mano a Mano” de Antonio Canales y en la grabación del disco del cantaor David de Jacoba.

¿Planes de volver a Chile?

Sí, asegura Lucky, tal vez este año o el próximo con otro espectáculo de Tito Losada. “Espero que sea con ‘Entretelones’, pero si no es ese, habrá otro, dependiendo de lo que se reclame. Por otra parte, espero podemos organizar algún cursillo para todos los interesados”.

Le pedimos a Lucky una recomendación de sus discos favoritos: “Siroco de Paco de Lucía” y “Potro de Rabia y Miel” de Camarón de la Isla, que fue el último disco que grabó”.
“Con estas dos producciones una persona se alimenta muchísimo. Sabiendo siempre que hay trabajos anteriores buenísimos, por ejemplo ‘Sólo quiero caminar’ de Paco de Lucia y en general, todo lo de Camarón (…) Si tienes US$20 y te alcanzan sólo para dos discos, cómprate estos de momento. Luego vas tirando para adelante o para atrás, escuchando los cantes antiguos o al gran maestro Sabicas, lo mejor de su generación sin lugar a dudas. Y si escuchas a la Niña de los Peines a Tomas Pavón, también te vas a alimentar y disfrutar”.

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