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Entrevista con David Pérez, Bailaor y Maestro: “Si de verdad te gusta el flamenco, aficiónate”

por Alejandra Osses

Cuando el bailaor David Perez vino a Chile en diciembre del 2019 estábamos aún bajo los efectos del 18 de octubre. Quienes se inscribieron en sus talleres tenían la duda si el maestro vendría o no, debido a la incertidumbre que se vivía en aquel momento. ¡Pero llegó! Y pudimos constatar que, más que bailaor, se trata de un verdadero Maestro. Sí, porque bailar bien no significa que eres un buen profesor. Existe una diferencia entre ser profesor y maestro. Ambos trabajan duro por ello. Sin embargo, la gran diferencia está en la paciencia, entrega y generosidad que tiene un Maestro para con sus alumnos. 

David Pérez es también un bailaor como pocos. Vive el flamenco tradicional a diario. Piensa qué le podría él entregar al Flamenco. Pues mucho le ha entregado. Lo podrán confirmar en esta entrevista, o mejor, conversación que tuvimos acerca de su trayectoria profesional.

“Empecé y aprendí en el tablao”

¿David, cuándo empezaste y dónde?

Soy de un pueblo de Sevilla, de Alcalá de Guadaira, donde hay mucha afición al cante flamenco, pero también hay muy buenos bailaores, como Javier Barón. Un día abrieron una escuela en mi barrio y yo me inscribí en las sevillanas. Como no me gustaba el fútbol y quería bailar, entro a esta escuela y luego empiezo a bailar en las ferias. Típico que cuando hay una feria, llaman a las academias y preguntan por niños y niñas que bailen. En ese entonces tenia 12 años. Cuando cumplo los 15 años, bailaba sevillanas y bulerias, y un manager organizaba un cuadro flamenco de profesionales para llevarlos a la Feria de la Hispanidad, en San Luis, Chicago. Eran todos adultos, pero necesitaban un niño. A los 15 años viajaba solo a Estados Unidos con un grupo de bailaores profesionales.

¿Y nunca habías salido de Sevilla?

Nunca había salido de Alcalá de Guadaíra. Había ido a Cádiz, no conocía Madrid, Barcelona, nada. De pronto me suben a un avión y llego a Chicago, durante un mes, bailando con gente mayor. Me decían, tú tienes que ir a Sevilla a estudiar! E ir a Sevilla para mi era un mundo. Estoy hablando del año 1997. Con el dinero que había ganado me fui a la academia de Manolo Marín en Sevilla, que en esa época era la referencia. Le gustaba a Manolo como bailaba, y a los 15 años empiezo a trabajar, ganaba dinero con el baile, como un profesional. En la mañana estudiaba y por la tarde bailaba. Mi padre pensaba que esto era un antojo y se me iba a quitar. Recuerdo a Javier Barón que un día iba a bailar en la plaza y salio en la tele. Lo grababa, lo ponía para delante, para atrás, quería imitar sus pasos. Están los que quieren ser Messi, Ronaldo, yo quería ser como Javier. Nunca pensé que yo pudiera bailar.

¿Y cómo llegaste a los tablaos en Sevilla?

Un día en la academia llega un señor alto y se pone a ver la clase. Yo no sabia quien era y menos que iba a verme a mi. En la academia de Manolo daba clases Javier Cruz, un profesor buenísimo, que bailaba en El Arenal. Javier se iba a algún sitio y no encontraban bailaores. En ese momento no había nadie que le cuadrara al dueño, Curro Vélez, un antiguo bailaor y fundador del tablao. Le dice Javier a Curro, hay un niño que te puede gustar para trabajar sábado y domingo hasta que yo vuelva. Curro Vélez venia de la escuela de Pilar Lopez, Antonio Gades, a él le gustaba esa línea.

Una línea mas clásica…

Si, la gente que pasaba por su tablao eran bailaores, todos bien vestidos, con sus trajes, todo en su sitio, esa era la línea de su tablao. Yo no era artista, no tenia família artista ni nada. Javier me lo presenta. Yo ni sabia qué era un tablao, el flamenco que veía era en la Feria y en la calle. Me dice, tú vas a venir a mi tablao. ¿Qué tablao? Él se ofendió. ¿Qué sabes bailar? Puedo bailar un poquito por alegrias. Y no tenia idea ¡creía que iba a una fiesta! Al otro día fui a El Arenal, baile mis alegrías, cobre mis 5000 pesetas que me dijo que cobrara y me quede dos años y medio. Me enseñaron muchísimo mis compañeros, habían artistas increíbles. Bailé por alegrías un año y medio, la misma alegría dos veces por noche, que había dos pases. Veía a mis compañeros, me sentaba en la escalera y me lo tragaba todo, del principio al ultimo. Así empecé y aprendí en el escenario.

Específicamente en un tablado.

Claro. Ya había cumplido los 18 y ocurre lo mismo de cuando fui a América. Curro Vélez llevaba años haciendo “Fiesta Gitana”, que se movía por toda Europa y llevaba los grandes artistas del flamenco de la época. Él ya no bailaba pero organizaba la gira. Nos fuimos a Holanda, Bélgica, con ese espectáculo y entonces empiezo a trabajar en los teatros.  Era un espectáculo de flamenco tradicional con artistas de una generación anterior, como Loli Flores, Carmen y Carmelilla Montoya, Ramón Priego. No me he formado como un cuerpo de baile de los experimentos modernos, porque al final los cuerpos de baile son el experimento de alguien. Yo bailaba de las gentes tradicionales.

“En el baile flamenco se han perdido la sensatez, la personalidad, la expresión emocional”

Del tablao partiste para experimentos teatrales, como por ejemplo con el espectáculo “De Arte”*, en que compartes escenario con cuatro bailaoras (Maria Jose Leon, Rocio Alcaide, Carmen Gonzalez e Inma Luna. Guitarra de Manuel de la Luz).

Digamos que ahí soy como el director de orquesta. “De Arte” no es más que cosas que suceden en el Arte. Hay cuatro mujeres que yo intento reflejar, como los momentos que se viven en el camerino con estas mujeres. Está la que me ayuda, la que quiere destacar por en cima de todas, la despistada y la que es polifacética, ni canta, ni baila pero hace de todo. Y yo soy el que intenta adoptar todos esos roles y actitudes o todas las posibilidades que hay en cima de un escenario.  

¿Qué encuentras que ha cambiado en el baile flamenco?

Para mi bailar es expresar lo que quiero a través del flamenco. Hay una generación ahora mismo que no se expresa, sino que exhibe el flamenco, exhibe el movimiento. En el baile flamenco se ha perdido la sensatez, no hay sensatez, hay cosas que no son verdad, se ha perdido la personalidad, y se ha perdido la expresión del sentimiento, del baile como expresión emocional. Esas tres cosas para mi han desaparecido del baile.

¿Por que crees que ha pasado eso?

Creo que los tiempos van así, estamos viviendo un tiempo acelerado, la necesidad de querer inventar, de  sobresalir, de ser especiales. Hay gente que no tiene el don de ser especial, que quiere ser artista sí o sí, y no tiene cualidades para bailar. Puede tener conocimiento, buen físico, pero verdaderamente no son artistas. Tu le quitas la luz, la ropa, el efecto de la música y lo dejas en el escenario desnudo, sin nada, y no es capaz de contar una historia. Antes el que era artista lo era porque tenia algo especial, tu veías personalidad. Matilde Coral, Milagros Menjibar, Manuela Carrasco, son mujeres con caracteres diferentes, u hombres, como Farruco, Mario Maya, El Guito, no eran iguales. Hoy ves un baile de hombre y hay más pies, más giros y más giros, pero personalidad… Farruquito sí, el resto no. Perdón si ofendo, pero no todo el mundo puede estar en la primera linea de batalla.

Se puede hablar del flamenco clásico, del tradicional, del contemporáneo… ¿existe esa diferencia?

Totalmente. Todo el mundo se puede acercar al clásico, no tiene tanta emoción, se necesitan horas de estudio y condiciones físicas. El flamenco que se está haciendo ahora es de horas de estudio y de condición física, pero emocionalmente cuenta poco. Manuela Carrasco baila por soleá, hace así (muestra los brazos) y hasta que llegue el brazo arriba, ha hecho una letra y nos tiene así ¡con los ojitos abiertos! Algo pasa que ¡no le puedo quitar la mirada! Hay compañeros haciendo cosas exquisitas.

Por ejemplo, Israel Galván. Qué piensas de él?

Es un creador e innovador. Israel es el primero y ha ido abriendo puertas a todo el que viene detrás. Y se va sumando mucha gente a su valentía, pero él es el primero.

Digamos que Antonio Canales también representa algo así?

De otro modo sí, en otra época. Canales se acerco un poquito al contemporáneo, que lo conoce desde los tiempos en el Ballet Nacional (de España), era expresivo,  usaba el contemporáneo y seguía su expresión, no perdió su personalidad. Incluso Israel en su locura es flamenco ¡que soniquete tiene! Ahora, eso no es mio, no lo siento.

“Hay que conocer más, no quedarse solamente con la profesora que fue a España”

¿Que crees que le falta a las nuevas generaciones que están despuntando?

Creo que falta afición al flamenco. Hay afición al baile, pero no hay afición al flamenco, que de verdad es la expresión de un pueblo, no de una academia ni de una técnica. Por eso cuando vemos a un viejo bailar, a todos les gusta. Esa gente no llevaba ocho horas para sacar una patada por bulerias, la hacían y ya estaba. Hoy la gente no sabe qué está bailando, ni de donde viene, quieren imitarlo, pero esa persona lo hizo por algún motivo. Les falta aficionarse al flamenco para poder decidir entre me gusta Israel Galván, pero sé que no bailaba así desde siempre, que era clásico y viene de una familia muy clásica. Porque sé que el año 96 Israel gana el Girardillo bailando por seguiriya muy bien, vestido de corto, siendo el doble de Mario Maya, porque era el primer bailarín de Mario Maya. ¡Israel Galván todavía se coloca en escena igual a Mario! Es lineal, entonces se le ocurre un día, y si lo hago así, y al otro día el brazo por otro lado, pero viene de una evolución. Cuando él empezó a hacer eso en Sevilla la gente se iba del teatro. Se fue a trabajar a Francia, a Holanda, en un mundo contemporáneo donde el flamenco no gustaba. Pero llegó Israel, acercándose más a otras danzas y a la gente le gustó ese flamenco. Y abrió un camino. Pero eso lo hace ese hombre porque se le ocurrió y es un genio. Llevó el flamenco a personas que no estaban acostumbradas y le abrió un mundo al flamenco.

¿Qué has sentido en América del Sur por los diferentes lugares que has pasado?

Mira, principalmente que hay gente, músicos, que se quiere bailar. Te llevan los genes también. Hay conocimiento real del flamenco, no es, por ejemplo como cuando fui a China por primera vez. Era el capote, todos los lunares imaginables y bamboleooooo (canta). Eso era flamenco para ellos. Ahora saben qué es flamenco, que hay soleás, alegrías, seguirillas, que hay una estética. Lo que sí creo es que falta más conciencia real. Si hemos aprendido un poquito, tenemos que seguir abriendo ese poquito, para que no sea un vasito de agua y sí un pozo. Vamos a escuchar más, a intentar entender más, no quedarse solo con las profesoras que fueron a España, o que viene un profesor español, y si me traes tú soy amigo tuyo y solo conoces mi baile. Está el baile del otro, y del otro, y del otro. Y si no vienen, vamos, y si no vamos, lo buscamos en internet, o compramos un video. Tenemos la capacidad de decidir entre una cosa u otra. ¡Afición!  A algunas personas les gusta eso, pero a otras les gusta otra cosa. ¿Acaso eso no vale? Porque yo no tengo el pelo largo, no pego saltos, no soy gitano ¿no soy flamenco? Soy payo, tengo el pelo corto, tengo una familia que no es de artistas, pero hago mi flamenco, si te gusta, lo consumes, si no te gusta, consumes otro. Pero que sepas que existen dos tipos y que se puede aprender de los dos, que te puede aportar este o el otro. No te conformes con uno solo. Que no te engañen. Si de verdad te gusta el flamenco, aficionate.

Qué es lo mas difícil para aprender en el flamenco?

Depende de las cualidades de cada uno. Yo viajo mucho a Japón. Lo primero que llegó allá fue el baile, porque les sorprendía y era una manera de escape de su cultura. Después empezaron con la guitarra, y hay japoneses que cantan y cierras los ojos y no sabes si es japones o no. Es difícil para ellos hablar español, más cantar flamenco, y hay muchos que están consiguiendo cantar mejor que cualquiera, porque se preocupan de verdad. Hago tablaos con ellos y si no miro para atrás, no me doy cuenta que estoy en Japón. De verdad te lo digo, ¡es perfecto! El flamenco los llevó a una dimensión de expresión.

¿El flamenco te ha traído todo o tienes todavía cosas que buscar?

Buscar no, a mi me lo sigue dando. Cuando empecé, fue por casualidad, porque estaba ahí. Y van pasando las cosas, se da la casualidad. El flamenco me lo va dando. Por eso soy una figura inacabada. De hecho, veo mis videos de 2004 y no son como los de ahora. Y espero que los de ahora no sean los mismos dentro de un tiempo. El flamenco me lo ha dado todo, me ha dado mi mujer, que no es flamenca, pero la conocí a través del flamenco, mantiene mi familia, vivo bien gracias al flamenco. Me ha dado a conocer el mundo, a gente maravillosa por el mundo entero. No lo estoy buscando, me lo ha dado el flamenco. ¿Yo qué le voy a dar?

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