Carmen Mesa: “El flamenco es de quien lo siente”

Pocos días en Santiago estuvo Carmen Mesa, bailaora cordobesa que vino a dictar un cursillo en la academia de Pía Villar a comienzos de agosto. Tras su paso por Chile, la artista viajó a Argentina y luego a Paraguay para presentar su nuevo espectáculo “Cuando el río suena”. Llevaneras.cl conversó con Carmen para conocer más de su trayectoria y su visión del flamenco.

Desde pequeña Carmen Mesa advirtió que lo suyo era bailar. Es por ello que con pocos años de vida, la bailaora oriunda de un pequeño pueblo de Córdoba, instó a su madre para que la integrara en alguna academia de baile.

Al poco tiempo, Carmen comenzó a incursionar en tablaos de la zona y a participar en certámenes de baile, experiencias que fueron retribuidas con diversos galardones: primer premio en “Marbella Joven 2001” y en Jóvenes “Flamencos de Córdoba” del 2004, tercer lugar en “Ciudad de Ubrique” el 2004, finalista del concurso nacional de Cádiz por Alegrías el 2005 y primer premio en el concurso nacional de Ronda el 2006.

En Sevilla, ciudad donde profesionalizó su carrera, tuvo a maestros como Milagros Menjíbar, Javier Baron, Israel Galván, Javier Latorre y Manuel Soler, entre otros. El 2005 se atreve con el montaje de “Flamencuras” para luego dar paso a “Flamenca Soy” y “Cuando el río suena”, su última obra con la que por estos días recorre Argentina y Paraguay.

¿Qué tipo de flamenco cultivas?

El flamenco puro. Me gusta bailar el flamenco tradicional porque no quiero que se pierda la esencia, aunque en mis espectáculos también he incorporado elementos más contemporáneos y teatrales. Pero lo puro es lo primero que me llegó y lo tiene todo. Siempre defiendo al flamenco porque ante todo soy flamenca.

¿Cómo podemos distinguir el flamenco puro del que no lo es?

Es difícil de explicar porque se siente y cada uno tiene formas distintas de vivirlo. Además, tiene que estar bien realizado, por lo cual se debe conocer la trayectoria de este arte.

El flamenco es un sentimiento. Un paso es sólo eso, ¡una coreografía es sólo eso! Pero si tú la haces flamenca, si lo sientes desde la raíz, termina siendo puro.

Para mi el flamenco puro es lo añejo, lo que se refleja en la expresión corporal, en la cadencia de los movimientos… y para ello hay que investigar. En definitiva, no es lo que bailas sino cómo lo bailas.

Cuando te centras en el cómo, ¿allí aparece el duende?

Claro. El duende es la energía y la magia que tienes para transmitir. Es la chispita, es todo lo que uno tiene adentro y que se termina plasmando en un movimiento.

¿Cómo estructuras tus espectáculos?

Primero defino lo que quiero contar y luego busco la forma de plasmar mis ideas. Cada montaje es distinto, muchas veces sacas y dejas la mitad, otras veces vas y vuelves…

Mi último espectáculo se llama “Cuando el río suena” y para crearlo me inspiré en el río Guadalquivir, porque me crié en torno a él y cruza todo el flamenco. Es un río que nace en Jaén, pasa por Córdoba, Sevilla y Huelva, desembocando finalmente en Cádiz. Toda ésta es una tierra de cantes, de estilos distintos que arrastra cosas en su camino. Es un cauce de nuestra propia vida y del flamenco.

Por eso, en “Cuando el río suena” hay una gran variedad de palos. De la bulería paso a la taranta, a la serrana, a la soleá de Triana… de ahí me voy pal tango, a la alegría y luego a la guajira. Es un collage, igual que un río que va pasando. Sentía la necesidad del agua, de contar algo con ella. Estoy tantas veces “cruzando el charco” que me hacia mucho sentido.

¿Dónde lo presentarás y quiénes te acompañan?

Luego de dictar el cursillo en Santiago iniciaré una gira por Argentina y Paraguay y recorreré distintas ciudades. Conmigo se presentan el cantaor David Morán, conocido como el “Gamba de Jerez; Héctor Romero, guitarrista argentino; Juanpi Di Leone, flauta y Martín Morales, percusión.

Más allá de tus obras, ¿qué buscas transmitir al público?

Siempre trato de dar un mensaje, pero básicamente busco que el público disfrute con mi trabajo. En cada obra entrego todo lo que puedo y espero a través de ellas que las personas se acerquen más al flamenco, que vayan conociendo este arte, especialmente quienes no están tan cerca de él.

Yo necesito bailar para sentirme realizada y en ese sentido el público es lo más importante. Sin él, el artista no se puede expresar.

¿Qué opinas de la escena flamenca actual?

En España está todo avanzando. Me parece que está todo bien lo que se hace, siempre y cuando se haga con coherencia. Quizás falta más apoyo u oportunidades para quienes no son primeras figuras, ya que hay una gran cantidad de personas que tienen muchas cosas que ofrecer y decir.

En mi caso me ha ido bien y me siento satisfecha con lo que he logrado, pero no siempre es fácil presentar tus ideas. Tampoco hay suficiente dinero para invertir, por eso es necesario luchar y trabajar muy duro.

¿De qué forma el contacto con Latinoamérica te ha nutrido personal y artísticamente?

Lo hace en todos los sentidos. Primero, por compartir con compañeros un arte en común y luego, por lo que aprendo de ellos, así como también cuando hago clases. A veces la cultura la conoces de oído, pero hay que venir a vivirla. Estoy muy contenta y agradecida por tener la posibilidad de compartir y entregar todo lo que tengo. Además, al estar lejos de tu centro, aprendes a calmar esa ansiedad que te genera estar lejos de tu tierra, es todo un aprendizaje estar aquí.

¿El flamenco es universal?

Sí claro, el flamenco es de quien lo sienta, no tienes por qué ser española, andaluza o gitana para bailar bien el flamenco. Sólo tienes que ser sensible, tener las nociones y saber escoger muy bien los caminos o las variantes.

Hay muchos flamencos en Sudamérica y resulta gratificante ver cómo se esfuerzan por mantener el flamenco vivo fuera de las fronteras ¡Ole a toda la gente, como a vosotros también, que hacen que el flamenco crezca, crezca y crezca!

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público.